La tarde soleada devino oscura, se levantaba tormenta mientras que los solitarios Sebastián y Adrián patiaban pa riba el nuevo balón. A su lado, partidos varios, de a varios, sin límites... Redepente, la soledad compartida se convirtió en multitud.. buah, en un grupo de ocho. Seis extraños se arrimaron, asombrados por el talento que nuestros ya conocidos jugadores no demostraban, y hubo partido. 4 contra 4, arcos-mochilas chicos, pasto, tierra, viento.. nada sintético vió. Pasados unos pocos minutos, otros 3 jugadores pidieron integrarse y, motivados por la cerveza que tenían, los aceptamos. Y así fue, 6 contra 5, sin límite de tiempo ni espacio más que los impuestos por el estado físico y los árboles. Del marcador poco recuerdo, pero creo Sebastuta y El Flaco S obtuvieron la victoria porque estaban en el equipo de 6 y tenían un morochito que la rompía. Para cerrar, dejó picando ¿Dónde estaban el sábado entre las 16 y las 19 hs el resto de nuestros ya conocidos perros, digo, futbolistas? Reporter!! man!!
